
NEOLIBERALISMO, SOLEDAD Y SALUD MENTAL
Cada época es productora de ciertos síntomas del sufrimiento psíquico que develan el tipo de sociedad, su modelo político y económico.
Cada época es productora de ciertos síntomas del sufrimiento psíquico que develan el tipo de sociedad, su modelo político y económico y las dinámicas sociales existentes; el modelo neoliberal de cual somos parte, promueve una cultura del tener sobre el ser, donde los ideales como el exitismo, el mérito propio y la competencia son los ejes centrales que guían el proyecto vital.
En el modelo neoliberal vemos sujetos constantemente exigidos por cumplir con los ideales impuestos por el modelo; sujetos aislados socialmente que no son capaces de construir vínculos sociales solidarios y que no tienen la disposición de ir al encuentro con la otredad; este proceso de disgregación nos está enfermando debido a que los seres humanos somos mamíferos extraordinariamente sociales y nuestros cerebros están programados para interactuar con los demás. Sin embargo, el mensaje que se nos transmite desde que nacemos es que nuestra prosperidad y bienestar se alcanza a través del individualismo extremo y competitivo lo que dificulta el encuentro y la construcción de lazos sociales favoreciendo el aislamiento social.
En el último tiempo hemos sido testigos de cómo la soledad y el aislamiento social tienen un impacto negativo en nuestra salud mental, al constituir factores que aumentan la vulnerabilidad de las personas, facilitando con ello, el inicio y evolución de trastornos de salud mental. También se observa que la soledad crónica y el aislamiento social favorecen la depresión y la aparición de otras problemáticas, como la demencia, la paranoia y los síntomas psicóticos. Lo anterior evidencia que el riesgo a desarrollar cualquier condición de salud mental está directamente ligado a nuestras circunstancias de vida y nuestro entorno (Ames B,et al., 2024).
Los seres humanos evitamos el dolor y el malestar de manera constante; la soledad y el aislamiento social generan un vacío emocional, -en ocasiones-, insostenible que intentamos llenar de todas las formas posibles, por ejemplo, a través del consumismo extremo que vemos en nuestra sociedad. Sin embargo, podemos observar que lejos de curar o disminuir el malestar, este se intensifica porque volvemos a ver al otro como un enemigo con el cual debemos competir, debido a la inequidad y desigualdad existente en nuestra sociedad. Lo anterior evidencia que el sistema del cual somos parte nos enferma y es de suma urgencia comenzar a tomar conciencia de ello.
Cambiar la forma con la que pensamos individualmente la construcción de la salud mental, nos ayudaría a pensar en el malestar y el sufrimiento de las personas en el contexto de una sociedad determinada, entendiendo que el modelo político, económico y social tienen un impacto directo en la subjetividad de los individuos y en los trastornos que ellos puedan desarrollar, al comprender que el contexto social y económico en el que se desenvuelve, puede definir, limitar y establecer las posibilidades de salud y enfermedad que tendrá en el curso de su vida (Prosperi, 2014).
Referencias bibliográficas:
Álvarez, S. (2009). Los determinantes sociales de la salud: más allá de los factores de riesgo.
Ames B. Kirkbride, et al. (2024). The social determinants of mental health and disorder: evidence, prevention and recommendations. World Psychiatry.
Escrito por Vicenta Arenas Arenas
Analista y colaborador en Centro de Reflexiones Críticas.