El Maestro y Margarita: Cuando dejamos que el miedo decida por nosotros.
Una lectura de El maestro y Margarita sobre la cobardía, la libertad interior y el momento en que el miedo se interpone entre lo que sabemos y lo que nos atrevemos a hacer.
Volver a Pensamiento Crítico
Carolina Andrea Molina Bastidas
05 Oct 2026
Al terminar El maestro y Margarita, quedé absorta en mis pensamientos, observando el libro cerrado mientras repasaba cada instante de la obra. De todos los conceptos que quedaron dando vueltas en mi cabeza, el que más me sorprendió no fue el bien y el mal, ni siquiera el amor, sino la cobardía.
No la cobardía entendida simplemente como falta de valentía, sino como ese instante en que permitimos que el miedo decida por nosotros.
Al comienzo pensé que su conflicto principal estaba en la lucha entre el bien y el mal. Sin embargo, al llegar al final, esa lectura comenzó a parecerme insuficiente. Sentí que Bulgákov estaba interesado en una lucha mucho más íntima y humana: la que ocurre entre aquello que sabemos que deberíamos hacer y aquello que, finalmente, somos capaces de atrevernos a hacer.
En ese espacio entre la conciencia y la acción es donde aparece la verdadera cobardía.
Esta idea aparece de distintas maneras a lo largo de la novela, en historias que, aunque al principio parecen separadas, terminan conectándose alrededor de una misma pregunta: ¿qué hacemos cuando el miedo se interpone entre lo que sabemos y lo que estamos dispuestos a hacer?
Pilato: saber qué hacer y no hacerlo
En la historia de Pilato y Yeshúa, Pilato comprende que Yeshúa no merece morir. No lo considera realmente peligroso e incluso intenta encontrar una forma de salvarlo. Pero tiene miedo de las consecuencias políticas de enfrentarse al poder.
Sabe cuál sería la decisión correcta, pero no tiene el valor para tomarla. El miedo termina decidiendo por él.
Finalmente, Yeshúa es ejecutado y Pilato queda atormentado por una decisión que pudo haber sido diferente si la cobardía y el miedo no hubieran intervenido.
Es una historia llena de personajes que ayudan a darle fuerza a la narración, pero Pilato adquiere para mí una importancia especial porque su conflicto parece extenderse más allá de su propia historia.
Dentro del mundo de la novela, es el propio Maestro quien escribe sobre un hombre que no tuvo el valor de enfrentarse al poder. Pero, de alguna manera, él mismo termina viviendo un conflicto parecido. Tiene una obra en la que cree, una historia que considera importante contar, pero cuando el mundo que lo rodea comienza a atacarlo, termina abandonándola y quebrándose.
Para mí, Pilato funciona como un espejo del Maestro.
Uno no consigue defender a Yeshúa frente al poder; el otro no consigue defender su propia obra frente a quienes intentan destruirla. Las circunstancias son distintas, pero ambos terminan cediendo ante aquello que los atemoriza.
Y aquí la novela empieza a hablar de algo que va mucho más allá de sus personajes.
¿Cuántas veces sabemos lo que queremos hacer o lo que creemos correcto, pero decidimos no hacerlo porque tenemos miedo de las consecuencias?
La misma idea aparece, aunque de una manera diferente, en Moscú.
Los habitantes de la ciudad viven condicionados constantemente por el dinero, el reconocimiento, la burocracia, el prestigio y el miedo a salirse de lo establecido. Bulgákov presenta una sociedad donde muchas personas parecen tener libertad, pero terminan actuando de acuerdo con lo que les conviene o con lo que los demás esperan de ellas.
Y entonces aparece Woland.
El Diablo llega a Moscú, pero hay algo particularmente interesante en su papel: no necesita enseñarles a las personas a ser egoístas. Ya son egoístas.
No necesita enseñarles a mentir. Ya mienten.
No necesita enseñarles a actuar por conveniencia. Ya lo hacen.
Woland simplemente expone lo que ya existe dentro de ellos. Por eso me parece que funciona casi como un espejo de la sociedad. Su presencia no crea necesariamente la corrupción de Moscú, sino que la hace visible.
Incluso resulta curioso que, en determinados momentos, el Diablo no sea quien se comporta peor. Los propios seres humanos terminan revelando una codicia, una mentira y una mediocridad que ya estaban presentes antes de que Woland apareciera.
Margarita: actuar a pesar del miedo
Y si Woland funciona como un espejo, Margarita representa prácticamente lo contrario.
Ella también podría tener miedo. También tiene cosas que perder. Pero decide actuar.
Su heroísmo no consiste en no sentir miedo, sino en no permitir que ese miedo tome las decisiones por ella. Está dispuesta a arriesgarlo todo para recuperar al Maestro y, a través de sus decisiones, consigue aquello que él ya no era capaz de conseguir por sí mismo.
De esta manera, las historias que al principio parecen completamente separadas —la de Moscú y la de Pilato— terminan conectándose.
El Maestro escribe sobre Pilato.
Pilato es un hombre atormentado por no haber actuado.
El Maestro también queda destruido cuando no consigue defender su propia obra.
Y Margarita es quien finalmente se atreve a actuar para salvarlo.
Las distintas historias de la novela termina girando alrededor de una misma pregunta:
¿Qué hacemos cuando conocemos la verdad, pero defenderla tiene un precio?
Quizás por eso terminé pensando que "El maestro y Margarita” no es solamente una novela sobre el Diablo, el amor o la religión.
Para mí, es una novela sobre la libertad interior. Sobre cuánto estamos dispuestos a sacrificar de nosotros mismos para sentirnos seguros. Sobre cuánto de nuestra verdad somos capaces de defender cuando hacerlo tiene un costo.
Y quizás ahí está una de las ideas más duras de la novela: perder nuestra libertad no siempre significa que alguien nos la quite. A veces somos nosotros mismos quienes la entregamos cuando dejamos que el miedo decida por nosotros.
Al final, la pregunta que me dejó Bulgákov no fue quién era bueno y quién era malo.
Fue algo mucho más incómodo:
¿Cuántas veces, en la vida cotidiana, sabemos lo que queremos hacer o lo que creemos correcto, pero dejamos que el miedo decida por nosotros?
Escrito por
Carolina Andrea Molina Bastidas
Suscripción
Una columna al mes, y aviso cuando abre una cohorte
Pensamiento crítico del CRC sobre niñez, juventud, salud mental e instituciones. Sin spam; te das de baja cuando quieras.